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NOTICIAS DEL SECTOR

¿QUÉ CAMBIÓ PARA EL EXPORTADOR DE SERVICIOS?

El último año se produjo una serie de cambios importantes en la normativa que rige sobre las ventas de servicios a clientes domiciliados fuera del país, primero con la introducción de la factura electrónica y luego por la flexibilización dispuesta por el nuevo gobierno. A continuación resumimos las novedades que todos los exportadores de servicios deben conocer.
 

FACTURACIÓN Y REGISTRO

A principios de 2015 entró en vigencia la obligación de emitir Factura Electrónica para la exportación de servicios cuando el vendedor o prestador es Responsable Inscripto por el Impuesto al Valor Agregado (IVA). 

Aclaremos que la norma indica que por exportación de servicios se refiere a aquella en la que la "utilización efectiva del servicio" se produce fuera del país, criterio aplicado tradicionalmente por AFIP, que no coincide exactamente con el concepto de exportación de servicios que maneja el Banco Central, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio. 

La distinción es relevante puesto que, aunque el cliente sea extranjero, si la utilización del servicio es Argentina, impositivamente no se considera exportación y por ende debe tributarse IVA -si el prestador es Responsable Inscripto. El caso típico es el turismo receptivo, con todos los servicios que el visitante contrate en Argentina, pero también se aplica a servicios de arquitectura contratados por clientes extranjeros, y pagados desde el exterior, cuando las tareas se refieren a obras de construcción o proyectos que se realicen en suelo argentino. 

Al pasar a la Factura Electrónica se impone en la práctica la necesidad de estar inscripto como exportador en el Registro que maneja la Aduana. Si el exportador no alcanza AR$300.000 de ventas anuales o patrimonio neto, deberá contratar con la compañía aseguradora de su preferencia una póliza de caución a favor del fisco. 

Hasta ahora, los exportadores de servicios podían obtener en cualquier imprenta talonarios de facturas de exportación sin estar registrados ante la Aduana, una anomalía no explícitamente reglamentada. En rigor, cabe observar que cualquier persona que contrata algo intangible en el exterior, sea un pasaje aéreo, un libro electrónico, una aplicación de celular, un curso de e-learning o un abono de televisión on-line, está "importando" un servicio, y nadie pretende que se inscriba en la Aduana. El avance fáctico del comercio de servicios plantea dilemas que a los gobiernos nacionales les cuesta procesar.

Pero volviendo al tema de la facturación... Los demás sujetos (monotributistas, exentos de IVA, etcétera) pueden seguir usando comprobantes de talonarios en papel, y por el momento pueden, en la práctica, esquivar la necesidad de inscribirse en el registro mencionado, aunque AFIP manifiesta por canales informales que deberían hacerlo.

Un caso aparte es el de las firmas de software y servicios informáticos para las cuales se creó un registro especial, asociado al régimen de promoción del sector.

FLEXIBILIZACIÓN OPERATIVA

Como es de público conocimiento, el nuevo gobierno nacional realizó muchos cambios en el régimen del comercio exterior, con sentido desregulador. Al mismo tiempo que se desactivó el "cepo cambiario" que restringía las importaciones desde 2011, se flexibilizaron ciertas normas que 
afectaban a las exportaciones desde la crisis del 2002. 

El plazo para ingresar las divisas, en las exportaciones de servicios, se mantiene en 15 días hábiles pero como se cuentan desde el cobro, es una norma que tiene efectos prácticos sólo para los exportadores que cobran en sus propias cuentas bancarias en el exterior. Para quienes cobran mediante transferencias giradas por sus clientes a cuentas bancarias en Argentina, el plazo se cumple automáticamente. 

La novedad es que ahora se permite conservar las divisas en moneda extranjera indefinidamente, a diferencia de lo que ocurría antes, cuando el exportador forzosamente debía venderlas en el mercado de cambios, es decir que nunca disponía de los dólares para realizar pagos al exterior o sacarlos del banco y llevárselos a su caja fuerte. En los papeles, la obligación de liquidar las divisas sigue vigente, pero ahora está la opción del "atesoramiento", que debe ser manifestada explícitamente, con el límite de USD 2 millones mensuales.

TRANSPARENCIA Y NUEVOS ACUERDOS TRIBUTARIOS

Finalmente, cabe señalar que, como se menciona cuando se habla del régimen de blanqueo impulsado por el gobierno, hay más de 90 países, incluyendo Argentina, que están suscribiendo acuerdos de cooperación entre organismos de recaudación de impuestos para combatir la evasión, y convenios para evitar la doble imposición en inversiones y comercio de servicios.

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) está proponiendo un mecanismo multilateral contra la evasión que este año comenzará a ser adoptado globalmente.

Esto implica que las autoridades nacionales tendrán cada vez más conocimiento sobre movimientos de divisas y tenencia de activos en diferentes países; por ende los exportadores deben asegurarse de administrar sus negocios con prolijidad y respetando la legislación pertinente en cada jurisdicción donde se opere.

Por otro lado, la entrada en vigencia de convenios para evitar la doble imposición reduce la carga tributaria, facilitando así la exportación de servicios a precios más competitivos. Los últimos acuerdos en suscribirse fueron con España (aprobado por nuestro Congreso en 2013), Suiza (2014) y Chile (en trámite legislativo). En el caso de España y Chile, hubo convenios anteriormente, pero fueron dados de baja ("denunciados" como se dice técnicamente) y renegociados para llegar a estos nuevos consensos.

 

Se recomienda asesorarse por un especialista en tributación internacional.


Alejandro Vicchi - Asesor CPAU / Bairexport