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NOTICIAS DEL SECTOR

LA DIFÍCIL TAREA DE MEDIR LO QUE NO SE VE

¿Cómo medir algo invisible?

No estamos hablando de fenómenos paranormales, si no de operaciones de comercio internacional que se dan todos los días y cada vez con más frecuencia por miles de millones de dólares, usando solamente Internet, teléfono o viajes personales "llevar" el servicio de un país al otro.

La naturalidad con la que personas ubicados a miles de kilómetros de distancia pueden comunicarse e intercambiar datos electrónicamente descoloca a los gobiernos que están acostumbrados a llevar un férreo control de las exportaciones e importaciones de mercancías, cuando éstas pasan por la aduana. 

Pero cuando se trata de exportar asesoramiento jurídico, un desarrollo de software, o un contenido audiovisual, la fuente principal de información es el movimiento de divisas, cuando los clientes realizan la transferencia bancaria de sus pagos. El registro lo lleva el Banco Central que publica información general agrupada por grandes rubros y sin distinguir provincia de origen ni país de destino. 

Recientemente la Agencia de Promoción de Inversión y Comercio Exterior del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires marcó un hito histórico en ese sentido: logró tener una cifra exacta de lo que sus contribuyentes ingresaron al país por exportaciones de servicios durante los últimos dos años. Hasta ahora ningún gobierno provincial ni local había logrado algo parecido en Argentina.

Para ello se cruzó un padrón de personas físicas y jurídicas prestadoras de servicios radicadas en la ciudad (proporcionado por la Dirección General de Censos y Estadísticas porteña) con los ingresos de divisas declarados como exportación de servicios.

De esta manera el Banco Central detectó que 10.893 personas físicas o jurídicas porteñas exportan servicios, y que en 2016 cobraron 7.173 millones de dólares. "La comparación con lo que exporta todo el complejo cerealero demuestra lo importante que es", comenta  Agustín Kelly, director de comercio exterior de la Agencia. Efectivamente, las ventas argentinas al exterior de maíz, trigo, arroz y otros cereales, sumadas, fueron 7.611 millones de dólares en el último año. Por otro lado, la exportación de servicios de la ciudad equivale al 90% de las exportaciones del sector automotriz.

Tener buenas estadísticas no es un capricho ni responde a una obsesión de controlar por el control mismo. La información es indispensable para diseñar políticas: "en función de esto vamos a mejorar las prácticas comerciales desde la agencia para fortalecer el desempeño exportador de las PYMES", dice Eduardo Fernández Rostello, gerente de Internacionalización. 

También son fundamentales para los exportadores, para poder determinar el volumen y evolución de la demanda en otros países, y ver qué tan atractivos son sus precios en relación a sus competidores. Y ahí es donde la estadística presenta aún algunas falencias.

Una de las debilidades de esta metodología es la cobertura, ya que no contabiliza la totalidad de las operaciones: para empezar, el nuevo régimen cambiario no obliga a los exportadores de servicios a ingresar las divisas. Siempre y cuando las facturen y las incluyan en su contabilidad para el cálculo del impuesto a las Ganancias, pueden atesorarlas en cuentas en el exterior indefinidamente. Para el subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos del gobierno nacional, Carlos Pallotti, este desvío no es significativo: "no hay un corrimiento muy grande entre prestación y cobro, dado que la mayor parte del costo de la exportación es relacionada con la mano de obra y ésta cobra mensualmente, lo cual hace que sea muy dificil financiar proyectos a largo plazo sin ingresar al país al menos cobros parciales".

"Una forma de rechequear esta información y analizar si las alteraciones en los flujos de fondos son producto de variaciones de los mercados cambiarios o efectos estacionales, es analizar el empleo en el mismo período para las empresas comprendidas. En el Ministerio de Producción, en esta subsecretaría, creamos el Observatorio de la Economía del Conocimiento (OEC), que en conjunto  con otros órganos del propio ministerio y fuentes nacionales como INDEC, Banco Central y el Ministerio de Trabajo, estudia el comportamiento de este sector", explica Pallotti.

Pero hay otras omisiones: "Muchas veces ni siquiera hay movimiento de divisas, porque se compensan servicios entre filiales, eso no queda registrado en ningún lado" dice Andrés López, director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. "La exportación de servicios que incluye movimiento de personas está muy mal captada; si viene una persona al país y se hace una cirugía, la estadística difícilmente lo registre, más alla de la encuesta de turismo extranjero", agrega. 

Además de que no registra  todo lo que se exporta, la estadística no ofrece mucho detalle sobre lo que sí registra. A diferencia de lo que ocurre con las mercancías, donde los códigos arancelarios son muy específicos, en "servicios hay un nivel de agregación excesiva", dice López. Se puede saber cuánto se exporta de servicios informáticos o de servicios contables en general, pero no qué se hizo con precisión; "adentro de software hay un montón de cosas distintas y es muy difícil saber exactamente de qué se trata; tampoco se puede discriminar dentro de los servicios empresariales". 

"Al comercio de servicios se le empezó a prestar atención hace muy poco tiempo", explica el economista del CONICET; "algunos países como Estados Unidos tienen estadísticas más desagregadas pero cuando uno quiere comparar tiene que usar la base de UNCTAD y entonces se pierde el detalle".

Otro factor que impide hacer un buen estudio de mercado con base estadística es que no se conocen los países de destino de las exportaciones o la procedencia de las importaciones: "muy pocos países publican flujos bilaterales de servicios; aunque las instituciones tienen la información, no la publican", dice López. Y aún si la publicaran, el carácter intangible permite documentar y transferir pagos con mucha flexibilidad: "una firma argentina puede estar facturando servicios a Estados Unidos y que sea para Alemania". De esta manera se dan contradicciones llamativas, como señala Pallotti: "es notorio que aún entre los países de la OCDE las cifras de lo que un país dice que exporta a otro, no coinciden con lo que dice éste que recibe y viceversa".

Para paliar éstas y otras deficiencias de la metodología tradicional, se recurre a encuestas, como comenta la directora del OEC, Romina Gayá: "hacemos encuestas a clusters, que si bien no nos dan datos precisos nos permiten tener información sobre sectores y países que no está en la estadística oficial". 

También el gobierno porteño complementa el "dato duro" y general de la información cambiaria con sondeos a muestras representativas:"se realizaron 600 encuestas, dividiendo 100 por sector estratégico: diseño, audiovisual, BPO, TICS, arquitectura e ingeniería y franquicias", indica Agustín Kelly. . De esta manera, Uruguay, Chile y Estados Unidos surgieron como los principales destinos de la exportación de servicios de la ciudad.

Existe aún otra dificultad para medir este fenómeno: mientras que las aduanas tienen expertos que pueden determinar el precio real de una mercancía cuando cruza la frontera, la prestación de servicios ocurre sin que el Estado se entere hasta que se produce el ingreso de divisas, y aún si un inspector accediera a la documentación relacionada, no cuenta con el conocimiento para evaluar los costos ni hay procedimientos oficiales que se puedan aplicar sistemáticamente.

"Muchas veces son operaciones intra-firma, de una filial a otra de una multi-nacional; si exporto un auto tiene un precio de mercado, si doy un servicio de contabilidad no es tan obvio que haya un precio de mercado, sobre todo si es dentro de la misma empresa", explica Andrés López. 

Esos "precios de transferencia" podrían ser fijados en forma artificial y discrecional transgrediendo el marco legal, para lograr un determinado impacto en la cuenta de resultados de ambas partes, o para evadir restricciones cambiarias.

"Las estadísticas son imperfectas, no dicen en qué nicho de mercado se especializa cada país, pero igualmente en grandes rasgos refleja quienes son los grandes actores del mercado", concluye López.  India y China exportan, cada uno, cien mil millones de dólares anuales en servicios basados en el conocimiento. "Lo que significa que hay un enorme potencial de crecimiento para Argentina", que llegó a exportar 15.600 millones en 2011. 

"Argentina debe consolidar posiciones de mercado menos expuestas a variaciones del tipo de cambio", remata el economista.


Radiografía de la exportación porteña

"Brasil, Estados Unidos, Colombia y España son los destinos que generan a las empresas mayor interés" dice Agustín Kelly, director de comercio exterior porteño; por el momento "exportan a uno o hasta tres mercados, lo que implica una fuerte concentración de las ventas externas".

10.893 personas u organizaciones radicadas en la ciudad ingresaron divisas del exterior en concepto de servicios en el período 2015-16, una cifra que sorprende, incluso a los propios implicados: "muchas PYMES no tienen conciencia de que están exportando servicios" señala Andrés López.

Las exportaciones de servicios porteñas contribuyen con el 41 % al total de servicios exportado por el país. La exportación por desarollo de software de la ciudad representa 33% del total argentino; mientras que servicios profesionales basados en el conocimiento es el 66% de la suma nacional.

Pese al liderazgo, hay aspectos a mejorar, como la diversificación de las firmas: "ofrecen un solo servicio; las operaciones son spot y en muchos casos no tienen respaldo documental, lo que sugiere que son ocasionales y esporádicas", comenta Eduardo Fernández Rostello, gerente de internacionalización de la agencia de promoción porteña.

Por Alejandro Vicchi


Fuente: Diario La Nación »